SERIE DE APUNTES SOBRE DIVERSOS TEMAS DEL DERECHO Y LA POLÍTICA, APUNTES QUE SIN PRETENSIÓN ALGUNA ABORDAN VARIADOS TÓPICOS

Abelardo González Zamudio

lunes, 15 de abril de 2013

Consecuencias de la ilustración en la conformación política de los hombres


El pensamiento político moderno

“… sólo he tratado de estudiar científicamente las realidades de las democracia actuales y, por ende, lo relevante sería saber si mis tesis corresponden o no a la realidad, es decir, si son verdaderas o falsas, no si son conservadoras o progresistas. Después de todo, una cosa son los enunciados de hecho y otra los juicios de valor, una cosa es discutir sobre la verdad o falsedad de determinadas descripciones, y otra, el debate sobre las posturas ideológicas desde las que se elaboran esas descripciones.”
Norberto Bobbio a Perry Anderson 1


Si por conformación política entendemos la situación en que se encuentra o que guarda el ser humano con respecto a los demás elementos del sistema político, intentar describir que le ha llevado al actual punto implica, necesariamente, un referente histórico-filosófico2.  La cita de Bobbio a Perry Anderson intenta dar claridad sobre ello. En su faceta de científico social, Bobbio reclama el análisis científico de sus tesis y su correspondiente corroboración o refutación, a la vez, acepta que a las mismas subyace una especulación filosófica. Devela la encarnizada lucha entre objetividad y subjetividad que nace con el cogito cartesiano y permea, desde entonces, todo saber político.





La respuesta a la conformación política del hombre moderno encuentra su referente en la ilustración y su consecuente confrontación. No hay idea, teoría o institución política, sea propuesta  o aplicada, es decir, de base filosófica o científica, que pueda sustraerse a la ilustración como referente. Lo anterior es válido, incluso, para el análisis de ideas o instituciones anteriores al siglo de las luces. Describirlas sería una obra titánica, otro tanto vale para la cita de los autores más significativos de tal proceso y este espacio no lo permite.

El cuadro sinóptico es un intento por aclarar la importancia de la ilustración como referente para la conformación política de la modernidad, así, los temas o preguntas que se plantea en la actualidad la filosofía8 tienen como referente al individuo frente al Estado (derechos humanos, deber político, representatividad como forma democrática). Por otra parte, el estudio del cómo se exigen o reclaman esos mismos derechos, se cumple o exige la obligación del individuo frente al Estado, o cómo se expresa y forma la representación, son temas de la actual ciencia política. Un planteamiento de este tipo, pudiera ser válido, inclusive, para la temática política de la postmodernidad, por ejemplo: las discusiones sobre la diversidad cultural, o sobre el fin del eurocentrismo o el eurodeterminismo.





NOTAS:

En la elaboración del cuadro se han empleado básicamente:
  • Filosofía, teoría y ciencias políticas de Suárez-Iñiguez, y,
  • La Contrailustración, de Víctor Alarcón Ortiz.

En función del espacio, no se señalan las citas puntuales, sin embargo, en las notas siguientes se hace referencia a ellas por orden de aparición.


  1. Citado por Luis Salazar Carrión en “El realismo político de Bobbio”, (Ensayo. Publicado en Sociológica [revista], año 19, número 54, pp. 215-229, enero abril de 2004. UAM, México) entorno a los desacuerdos expresados por Bobbio respecto a un ensayo que sobre sus afinidades teóricas y políticas había escrito Perry Anderson.
  2. En este trabajo se trata, por supuesto, de la idea de sistema político occidental y su encuadre referencial desde Grecia a la actualidad.
  3. Idea de razón como progreso enfrentado al conocimiento dogmático, en Víctor Alarcón Ortiz, La Contrailustración, pág. 31, y citas. 1 y 2.
  4. Métodos de los Saberes Políticos, en Suárez-Iñiguez, Filosofía, teoría y ciencias políticas, páginas: 12, 15 y 19.
  5. Ideas políticas de la ilustración y base antropocéntrica de las mismas, Alarcón Ortiz, op. cit., pág. 32 y ss.
  6. Contrailustración cómo corrector de errores generados por las ideas políticas devenidas de la ilustración, Alarcón Ortiz, op. cit., pág. 33 a 37.
  7. Ideas políticas del movimiento contrailustrado, Alarcón Ortiz, ibídem pág. 37.
  8. Suárez-Iñiguez, op. cit., pág. 13.




BIBLIOGRAFÍA:

-    Alarcón Ortiz, Víctor. La Contrailustración, en Iztapalapa, Revista de ciencias sociales y humanidades, Vol. 1, Número. 19, pp.31-40, 1990, Universidad Autónoma Metropolitana, México, D.F. Consultable en:
-    Salazar Carrión, Luis. El realismo político de Bobbio, Ensayo, en Sociológica, Revista, año 19, número 54, pp. 215-229, enero abril de 2004. Universidad Autónoma Metropolitana, México, D.F. Consultable en: http://www.revistasociologica.com.mx/pdf/5409.pdf, fecha de consulta abril 2 de 2013.
-    Suárez-Iñiguez, “Filosofía, teoría y ciencias políticas”, en Filosofía política contemporánea (Popper, Rawls y Nozick), México, Miguel Ángel Porrúa, 2005, pág. 18.

miércoles, 27 de marzo de 2013

DIFERENCIANDO LA FILOSOFÍA POLÍTICA DE LA CIENCIA POLÍTICA


“… la distinción entre filosofía política y ciencia política puede resumirse “probablemente" a una diferencia de grados, a una tendencial polarización de maneras de pensar que se traduce en una diferente selección y presentación de los problemas.”
Danilo Zolo1



Al intentar diferenciar la filosofía política de la ciencia política, baste, para el análisis, abordar dos aspectos: el contenido de las interrogantes que abordan, lo que nos lleva a su objeto de estudio y a sus finalidades, y, las características que les distinguen, lo que nos remiten a los métodos de construcción de sus saberes, a su naturaleza, y a los instrumentos de valoración de cada una.

A partir de la idea de política como el ámbito en el que tienen lugar las interrelaciones sociales, o en el que se desarrollan las acciones, que tienden directa o indirectamente, por la vía de hecho o de derecho, a la conquista y ejercicio del poder a partir del cual se forman y toman de las decisiones de carácter general y obligatorias en una sociedad dada2, se puede diferenciar con claridad, que mientras la filosofía política centra su interés en el por qué e incluso, el para qué, de los temas políticos, a la ciencia política lo que le interesa es el cómo3 funciona o el cómo opera, incluso el de que se vale para operar, esa actividad social que se denomina la política.

La filosofía política se esmera por saber si para la sociedad lo mejor es la democracia o la autocracia, si las decisiones deben ser o no obedecidas, qué es lo que legitima su obligatoriedad, o cual es la razón primera de ese poder de decisión. La ciencia política, en cambio, busca explicar cómo funciona la democracia o la autocracia -en general el gobierno o el sistema político- y, por ejemplo, cómo se toman las decisiones y qué es lo que obliga a obedecerlas, ello afín de establecer leyes que expliquen los mecanismos que operan alrededor del gobierno, el sistema o el deber político.

Por lo que hace a las características que permiten diferenciar a la filosofía política de la ciencia política, el punto de partida es el método que una y otra utilizan para construir su conocimiento.

El conocimiento filosófico-político se desarrolla con base en un sistema lógico deductivo, especulación basada en el pensamiento crítico4. La ciencia política se basa en un sistema empírico-inductivo que permite, a partir de la acumulación de saberes, la comprobación o refutación del conocimiento previo5, obtenido con base en “la investigación como instrumento de validación”6, y la experimentación como prueba de aplicabilidad7.
En relación con la naturaleza de cada una, la filosofía política, como ciencia, es prescriptiva, valorativa y especulativa, la ciencia política, en cambio es explicativa, experimental y aplicativa8.

Finamente, mientras la filosofía política es valorada a partir del rigor lógico que presenta la coherencia de sus deducciones, la ciencia política es valorada a partir de la verdad y corroboración de sus explicaciones y leyes, así como de su aplicabilidad, incluso, de la mayor o menor objetividad del científico9.
 
Consideración final. La filosofía política, es pensar, valorar, criticar, cuestionar las ideas alrededor de lo político. La ciencia política es accionar, experimentar, medir, aplicar teorías para comprobarlas. En política, filosofar es razonar en relación con las causas y fines de la misma, hacer ciencia es aplicar conocimiento en su práctica cotidiana.  


NOTAS:

1.    Citado por Bobbio en “Razones de la filosofía Política”, ensayo. Serie de ensayos: “Norberto Bobbio: El filósofo y la Política. Antología”. Compilador: José Fernández de Santillán. Fondo de Cultura Económica. Sección de Obras de Política y Derecho. Segunda edición. México D.F. 2002. Pág. 64.
2.     El desarrollo de esta concepción de la política sigue básicamente la planteada por Bobbio (Ensayo La Política, op cit. pág. 135), sin embargo,  a diferencia de la del turinés, el eje de la misma no es el poder último, aquel a partir del cual Weber define el Estado (En Bobbio, Op. cit., Max Weber y los Clásicos, pág. 91 y ss.), sino el ejercicio de tomar decisiones que valen para todos, lo que permite incluir en la misma a los partidos políticos, líderes de opinión o grupos de presión. La inclusión, en esta concepción, de las vías de derecho o hecho como parte de la política, obedece a la consideración “como políticas” de todas aquellas acciones que (una revuelta, una marcha, una toma de instalaciones) tienen la capacidad de incidir indirectamente –presionando al legislativo, por ejemplo- en la toma de las decisiones generales y obligatorias. Cómo podrá apreciarse, en el cenit de esta idea de política se encuentran las decisiones del poder público.
3.  Suárez-Iñiguez, “Filosofía, teoría y ciencias políticas”, en Filosofía política contemporánea (Popper, Rawls y Nozick), México, Miguel Ángel Porrúa, 2005, pág. 18.
4.     Suárez-Íñiguez, Op. cit. pág. 12.
5.     Ibídem pág. 19.
6.  Sartori, Giovanni. La Política, Lógica y método en las ciencias sociales. Traducción de Marcos Lara. 3ra edición. Fondo de Cultura Económica. México. 2002. Pág. 237.
7.     Sartori, Ibídem, pág. 238.
8.   Muñoz Patraca, Víctor Manuel. La disciplina de la Ciencia Política, en Revista de Estudios Políticos, UNAM. Volumen 9, número 17. México 2009. En: http://www.revistas.unam.mx/index.php/rep/issue/view/2010, fecha de consulta: jueves 14 de marzo de 2013.  Pág. 106 y ss.
9.     En el mismo sentido: Suárez-Íñigez, op. cit. pág. 12, 18 y ss; Muñoz Patraca, op. cit. pág. 95 y Sartori, op. cit. pág. 232 y ss.


 BIBLIOGRAFÍA:

-   Bobbio, Norberto. Serie de ensayos. En: Bobbio: El filósofo y la Política. Antología. Compilador: José Fernández de Santillán. Fondo de Cultura Económica. Sección de Obras de Política y Derecho .Segunda edición. México D.F. 2002.
-     Muñoz Patraca, Víctor Manuel. La disciplina de la Ciencia Política, en Revista de Estudios Políticos, UNAM. Volumen 9, número 17. México 2009. En: http://www.revistas.unam.mx/index.php/rep/issue/view/2010, fecha de consulta: jueves 14 de marzo de 2013.
-    Sartori, Giovanni. La Política, Lógica y método en las ciencias sociales. Traducción de Marcos Lara. 3ra edición. Fondo de Cultura Económica. México. 2002.
-  Suárez-Iñiguez, Enrique, “Filosofía, teoría y ciencias políticas”, en Filosofía política contemporánea (Popper, Rawls y Nozick), México, Miguel Ángel Porrúa, 2005, pp. 11-20.